CONSEJOS SALUDABLES PARA TODO TRABAJADOR AUTÓNOMO O FREELANCER.

Todos los trabajos generan cansancio y fatiga, por ello de poder contrarrestarla de manera más saludable es la mejor opción. Si pasas muchas horas al día sentado frente a un ordenador.   Rodeado de papeles, móvil, tablet, periódicos, informes… es necesario que empieces a buscar soluciones a esa dinámica de trabajo.

Primero que todo debemos de tener claro que es el estrés.

Antiguamente, una situación de estrés suponía que al ir a cazar, un animal peligroso se cruzara en mi camino. Ante esto, el cuerpo responde de tres maneras. Huyendo, luchando o bloqueándose. Pero en todas ellas hay una reacción del sistema nervioso.

¿Cómo reaccionamos ante el estrés? A nivel cerebral, la actividad se dirige al sistema límbico y deja la parte frontal, que es la que nos da la posibilidad de pensar con claridad (la que nos diferencia de otras especies animales).

Toda la sangre se dirige a los músculos, aumenta el tono muscular, el aparato digestivo se bloquea, respiramos rápidamente, el corazón va más rápido. Se libera adrenalina, se consume mucha energía y mucha glucosa. El sistema inmunitario (el de las defensas) se ve debilitado y la ATM (las articulaciones de la boca) reacciona contrayendo la mandíbula. Además de algunas otras cosas.

Nuestro sistema entra en estrés frente a situaciones cotidianas que no se resuelven (horarios, dinero, compras, prisa, tráfico, shocks emocionales…). Y al no verse resueltas, empiezan los síntomas. Dolores de cabeza, de espalda, estreñimiento, eccemas, anemia, insomnio…

Sedentarismo:

Es decir, no moverse. Las posturas mantenidas, sobre todo la posición sentada, provocan acortamiento de los músculos posteriores de las piernas, la parte lumbar deja de tener la lordosis (la curva fisiológica), se acentúa la cifosis dorsal y la cabeza se adelanta, lo que provoca que los músculos cervicales y mandibulares también dejen de estar en armonía.

¿Qué síntomas pueden aparecer? Acefaleas, tortícolis, dolor de cuello, vértigos, contracturas en la espalda, ciática, lumbalgia, calambres, mala circulación… Esta situación es necesario empezar a cambiarla iniciado una serie de actividades que relacionamos a continuación.

Mejores posturas:

La altura de la silla y la mesa. Los ojos deberían de mirar hacia delante, para que la cabeza esté alineada con la espalda. Los codos apoyados, las muñecas alineadas (hay artículos para adaptar el ratón) rulos lumbares para apoyar la espalda  y también los pies sin cruzar las piernas.

Ilumina bien la estancia:

La luz debe ser adecuada, (quizás un protector de pantalla relaje la musculatura). También es importante que tengas a la vista fotos, imágenes, flores o aquello que te haga sentirte relajado mientras trabajas.

Analiza tus gestos:

Hazte preguntas sobre si coges el teléfono con el hombro, o si quieres atender más de una cosa al mismo tiempo, desatendiendo tu postura corporal durante horas. Muévete mientras trabajas. Levántate frecuentemente. Anda unos pasos, deja la impresora lejos, para obligarte a hacerlo. Perderás 30 segundos. Ganarás en reajuste corporal.

Bebe agua:

La base de nuestro cuerpo es agua. Somos un 70%, así que según algunos estudios, deberíamos beber un vaso por cada 10 kilos de peso. Y no sirven los refrescos, zumos, infusiones o cerveza.

Aliméntate bien:

Logra una alimentación sana y equilibrada.  Come pausadamente y siendo consciente de lo que le metemos al cuerpo. Somos lo que comemos. Si nos nutrimos de alimentos procesados (comidas preparadas o enlatadas), fritos, dulces o bebidas azucaradas, dejamos de aportar las vitaminas y minerales necesarios para realizar las funciones vitales con normalidad, y por tanto será más fácil que los músculos no se relajen o tengamos dificultades en concentrarnos o relajarnos.

Verdura, fruta entre horas para almorzar o merendar, caldos vegetales, carne y pescado de proximidad y confianza, grasas no saturadas, café con moderación son recetas para una base saludable. ¿Siempre? No es cuestión de ser rígidas, sino de que los excesos sean algo puntual.

Haz deporte:

El cuerpo gasta menos energía cuando hay equilibrio. Los desequilibrios musculares por posturas prolongadas, crean contracturas, rigidez, falta de oxígeno en las células y un desgaste de energía enorme para compensar todo lo anterior. Es muy importante que forme parte de la rutina mover el cuerpo para que no acabemos siendo un cuatro. Y para cada persona el deporte es diferente.

Lo esencial es que disfrutemos haciéndolo. Ir en bici o andar, nadar (las piscinas tienen horarios flexibles), aprovechar el fin de semana para salir de la ciudad o buscar en ella espacios para pasear al aire libre (la oxigenación de los tejidos es parte fundamental en el proceso de mejoría de cualquier patología). Yoga, Pilates, bailar, correr, artes marciales… Cada persona es libre para elegir qué es lo mejor para ella.

Lo esencial es que disfrutemos haciéndolo. Ir en bici o andar, nadar (las piscinas tienen horarios flexibles), aprovechar el fin de semana para salir de la ciudad o buscar en ella espacios para pasear al aire libre (la oxigenación de los tejidos es parte fundamental en el proceso de mejoría de cualquier patología). Yoga, Pilates, bailar, correr, artes marciales… Cada persona es libre para elegir qué es lo mejor para ella.

Respira:

Como ya hemos dicho, la falta de oxígeno a nivel celular tiene que ver con muchas de las dolencias comunes. Recordar y sentir cómo entra y sale el aire por la nariz, hace consciente el proceso que nos da la vida.